Previo a la realización
de los tratamientos, los locales son sometidos a una inspección
detallada para averiguar los posibles pasos o vías de entrada
de los roedores.
El tratamiento de desratización se lleva
a cabo mediante la instalación de portacebos situados estratégicamente en aquellos lugares susceptibles
de la presencia de roedores, vías de paso, con el fin de
mantener las instalaciones libres de los mismos.
Estos portacebos están construidos a base
de cartón plastificado o de plástico de alta densidad
muy resistentes a los golpes.
En el interior de los portacebos se deposita el
cebo de naturaleza química (rodenticida), que están
compuestos por alimentos sólidos, atractivos para los roedores,
impregnados del biocida y de fácil consumo.
Con este sistema de portacebos,
convenientemente etiquetados se garantiza la eficacia del tratamiento
porque:
* Se ofrece al roedor un lugar de refugio donde
alimentarse.
* Los cebos quedan perfectamente protegidos frente a las inclemencias
meteorológicas, lo que hace que aumente el tiempo en que
son palatables, apetecibles.
Un aspecto fundamental que se tiene en cuenta a
la hora de realizar un tratamiento químico de desratización,
es prever las medidas de seguridad a adoptar para evitar accidentes
por parte de animales domésticos, y lo que es más
importante, por parte de niños. Para ello, se utilizan unos
cebaderos de seguridad que impiden, aunque sean manipulados, la
salida de los cebos fuera de dicho recipiente. Así mismo,
su utilización permite que el cebo se conserve fresco durante
más tiempo. |